EL ALCÁZAR DE TOLEDO

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Etiquetas: #Alcázar de Toledo #guerra civil española #general Moscardó #estilos arquitectónicos #historia #Siglo XX y XXI #Museo del Ejército #asedio Alcázar #Lugares de memoria #franquismo, #España #Francisco Franco #II República

El Alcázar, proveniente del árabe, «Al Qasar» (fortaleza) se considera un edificio emblemático que representa y define la silueta de la Ciudad Imperial de Toledo. Asimismo, este edificio aureolado, escenario emblemático de guerra y destrucción recoge y expresa la historia de España, arte y literatura incluidos. En la actualidad, acoge la Biblioteca de Castilla la Mancha y el Museo del Ejército.

BREVE HISTORIA DEL ALCÁZAR

Las primeras referencias históricas de Toledo como ciudad datan del siglo V a.C. Los asentamientos humanos pude afirmarse que son muy anteriores, de manera que en la parte más alta de la urbe encontraríamos restos de fortalezas de las culturas celtibérica, romana, visigoda, musulmana y cristiana.

Los romanos son los primeros en amurallar el recinto. Los musulmanes lo convierten en alcazaba, de hecho Abderramán III (año 932 d.C.) hace obras importantes en el mismo. Alfonso VI en el año 1085 reconquista la ciudad, fortifica puertas, puentes y renueva el Alcázar construyéndolo de piedra. En 1502 los Reyes Católicos quitan el aspecto militar a El Alcázar”Carlos I de España (V de Alemania) rehabilita el edificio en 1535 como residencia imperial. En 1643 el Alcázar se convierte en prisión al decidir Felipe II trasladar la corte a Madrid. En 1771, Carlos III lo cede al Cardenal Lorenzana. Se establece la sede de la Real Casa de la Caridad. En 1810, plena guerra de la Independencia contra los franceses, el General Dupont establece un parque de artillería. En 1883, el Alcázar sirve de sede a la Academia General Militar (su 1ª época). En 1901, se establece en él la Academia de InfanteríaEn 1931, con la llegada de la II República, se añaden las Academias de Caballería e Intendencia.

La batalla del Alcázar: la construcción de un hito simbólico

La mitificación de la defensa del Alcázar no se limitó a su representación en la pintura y el dibujo de postguerra, que fue bastante reducida, en contraste con la intensa presencia en la propaganda escrita. La imagen del Alcázar no podía faltar en los dos libros ilustrados más importantes de la propaganda franquista. El asunto de la guerra civil en el arte de posguerra fue menos abundante de lo que se imagina en claro contraste con la abundante pintura de guerra hecha en la Alemania nazi, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre los mitos que el franquismo construyó sobre la guerra civil uno de los más sobresalientes fue, sin duda, el del Alcázar de Toledo. A su elaboración contribuyeron junto a militares y políticos, escritores y artistas plásticos.

En la idea de mantener el Alcázar destruido estaba, además del deseo de dejar testimonio de la dureza del asedio, con el evidente efecto propagandístico, una concepción estética que el primer franquismo compartió con el nazismo.

Para recordar los “caídos por Dios y por España”, se erigió frente a las ruinas una cruz de madera, en torno a la cual se celebraron actos de ofrendas a los muertos y otras ceremonias.

Años después se construyó una cripta para enterramiento de los muertos en los sótanos del edificio, según diseño del coronel de Infantería Eduardo Lagarde, quien también proyectó una escalinata monumental de acceso a las ruinas.

MUSEO DEL EJÉRCITO

UN MUSEO SOBRE LAS RUINAS DE UNA CIUDAD IMPERIAL

La sede del museo del Ejército, en el Alcázar de Toledo fue inaugurado el 19 de julio de 2010 y cuenta en la actualidad con más de 36.000 piezas. Durante la visita se pueden apreciar las piezas más destacadas de la colección por su antigüedad, relevancia científica, valor simbólico o su importancia histórica. El recorrido nos lleva a visitar en un primer momento, los vestigios arqueológicos descubiertos durante la excavación previa a la construcción del nuevo edificio.

El Museo se distribuye en dos edificios: el Alcázar y un edificio nuevo, que da acceso a todas las instalaciones. Ambos edificios forman externamente un solo conjunto arquitectónico.

La exposición permanente se articula en torno a dos itinerarios: un recorrido temático y un recorrido histórico.

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RECORRIDO TEMÁTICO

La Exposición Permanente del Museo del Ejército se exhibe en el interior del Edificio Alcázar. Se estructura en trece salas temáticas situadas en Planta T1 y Planta T2, en las que se exponen colecciones específicas. A continuación, vamos a detenernos en algunas de estas salas temáticas.

MUSEO ROMERO ORTIZ

Esta colección debe su nombre a Don Antonio Romero Ortiz, escritor, político y gran coleccionista de la segunda mitad del siglo XIX. Los ataques que sufrió el edificio durante la Guerra Civil Española destruyeron parte de las piezas. Los objetos salvados ingresaron en el Museo del Ejército en Madrid.

Destaca su colección numismáticaun gran medallero de 140 piezas que conmemoran los  acontecimientos históricos más relevantes de Europa e Hispanoamérica desde el siglo XVI al siglo XIX.

CONDECORACIONES

En la sala se muestran recompensas o condecoraciones, militares y civiles, que han sido concedidas a miembros del ejército y personalidades de la vida social, desde comienzos del siglo XIX hasta la actualidad. En las vitrinas se exponen ejemplares de cruces, placas y bandas tanto de Órdenes de mérito civil como de mérito militar. En cuanto a las Órdenes de mérito civil caben destacar la insigne Orden del Toisón de Oro de Carlos III (1771) y la Orden americana de Isabel la Católica (1815).

En España, las más antiguas condecoraciones de mérito militar son las Reales y Militares Ordenes de San Fernando (1911) y de San Hermenegildo (1814).

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CASA DUCAL DE MEDINACELLI

Esta colección se ubicaba en el Palacio del Duque de Medinacelli, en la madrileña plaza de Colón. Este lugar se convirtió en cuartel durante la Guerra Civil Española y su armería fue depositada en el Museo del Ejército.

Compuesta en su mayoría por piezas de los siglos XV, XVI y XVII, cuenta con un importante conjunto de medias armaduras de combate, petos y espaldares, carentes de ornamentación al ser armamento defensivo. En la sala se exponen además piezas de artillería, banderas, estandartes, armas blancas y armas de fuego, destacando entre estas últimas los mosquetes de mecha del siglo XVI y XVII.

LA UNIFORMIDAD DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

La colección que se expone en esta sala se compone de uniformes completos, prendas sueltas, emblemas, distintivos y complementos. La historia del uniforme se encuentra representada tanto en prendas originales como en reproducciones históricas que permiten ver la evolución de la uniformidad desde el siglo XV hasta la actualidad.

Hasta el siglo XVIII los soldados no solían ir al frente vestidos de la misma manera. Solían marchar con las prendas masculinas de la época a las que agregaban piezas defensivas. La uniformidad reglamentaria llega a España con Felipe V  quien reorganizó el Ejército y dictó una serie de ordenanzas al respecto. A los uniformes de tipo francés (S.XIX) les sucedieron otros de tipo inglés. El siguiente gran cambio en los uniformes tuvo lugar a principios del siglo XX incorporándose el color caqui, que se mantiene hasta hoy en día.

La modernización del Ejército español se había visto sistemáticamente frustrada durante la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera hasta conducir hasta el caos organizativo y técnico de 1936. Al finalizar la guerra del Rif, en 1927, el material de guerra estaba totalmente desgastado. En las numerosas ocasiones que Manuel Azaña (presidente de la Segunda República española durante la guerra) enfatizó la necesidad de invertir  en defensa, puntualizó que las premuras en educación, sanidad y obras públicas obligaron a posponerla. La falta de recursos se refleja, también en la uniformidad de los soldados del Ejército Republicano durante la Guerra Civil Española.

LAS MINIATURAS

El museo cuenta con unas 40.000 figuras individuales, provenientes en su mayoría de donaciones de coleccionistas importantes y fabricantes. En la sala se exponen además figuras en formaciones militares y escenas de interés histórico.

La Colección Tello es, sin duda, una de las colecciones de miniaturas más importantes, que posee el museo. Fueron donadas por su autor en 1945. La colección está formada por 468 obras talladas a mano en madera policromada. Tello realizó figuras de 90 mm del cuerpo de infantería, de caballería de ingenieros, de artillería y del cuerpo de sanidad militar.

RECORRIDO HISTÓRICO

 Las salas del Discurso Histórico situadas en el Edificio Alcázar, indicadas en el plano como H1, CI,    se ordenan de forma cronológica y todas ellas se estructuran en torno a cinco rutas que se indican mediante ICONOS que hacen referencia al tema general que se trata en cada una de las rutas (icono en blanco sobre fondo rojo).

5 RUTAS:

ESPAÑA Y SU HISTORIA MILITAR: Explica los principales hitos históricos desde un punto de vista histórico-militar y de defensa.

LA ORGANIZACIÓN MILITAR Y SUS HOMBRES: Refleja aspectos relativos a la uniformidad, la estructura del ejército y la enseñanza.

LOS MEDIOS MATERIALES: Armamento y avances técnicos característicos de cada etapa.

EL ARTE DE LA GUERRA: Describe los planteamientos técnicos, tácticos y logísticos así como el teatro de las operaciones militares.

EJÉRCITO Y SOCIEDAD: Aporta una visión de la influencia del ejercito en la ciencia y la cultura.

COLECCIONES DEL MUSEO: LOS VEHÍCULOS

La colección de vehículos es pequeña en cantidad pero muy reseñable por su importancia histórica y por las personalidades sobresalientes a quienes pertenecieron los medios de locomoción. Cabe destacar la Berlina en la que fue tiroteado Prim en la calle del Turco, una Peugeot modelo “Phaeton”.El “Marmon 34” con matrícula militar (ARM-121) en el que fue asesinado Eduardo Dato y dos motocicletas Harley-Davison, Modelo VD 1935 Big Twing, 1200 cc., con sidecar (1935) pertenecientes a la dotación de la guardia civil de Toledo. Fueron de gran utilidad durante el Asedio al Alcázar para poner en funcionamiento equipos de transmisiones o para proporcionar la energía necesaria para poner en marcha el molino de trigo para fabricar pan. 

RECORRIDO ALCÁZAR

El edificio del Alcázar ha conservado en su interior una serie de espacios singulares que el Museo del Ejército ha puesto en valor. Estos espacios, que constituyen lo que se conoce con el nombre de “Recorrido Alcázar” y se compone de : capilla imperial, despacho del general Moscardó, puerta Omeya,  caballerizas, fresquera, cisternas, cripta, aljibes, escaleras de caracol y una escalera imperial.

DESPACHO DEL GENERAL MOSCARDó
Desde este pequeño habitáculo de apenas 25 metros cuadrados, el general Moscardó dirigió durante los primeros días de la Guerra Civil, con escasos alimentos, a las 1.800 personas que resistían en el Alcázar de Toledo los bombardeos de artillería y aviación del Gobierno de la República. Esta sala se ha conservado tal y como quedó después de aquellos ataques. Huellas de disparos y desperfectos pueden verse aún en sus paredes y techo. Aquí también se muestra parte del mobiliario que estuvo en la estancia, así como un ejemplar del diario de operaciones del coronel Moscardó.

MOSCARDÓ, HÉROE DEL ALCÁZAR

José Moscardó Ituarte se convirtió en un héroe poco molesto que en absoluto podía hacer sombra a la estrella fulgurante del momento, el general Francisco Franco.

El 30 de septiembre fue ascendido a general de brigada de Infantería por méritos de guerra, y premiado con la Cruz Laureada de San Fernando (marzo de 1937).

Moscardó, al mando de la División Soria, se convirtió en protagonista indirecto de otro de los hechos bélicos más conocidos de la Guerra Civil Española: la batalla de Guadalajara.

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Su lealtad hacia Franco le llevó a acumular numerosos cargos. En julio de 1948, recibió el título de I Conde del Alcázar de Toledo, con Grandeza de España.

EL MITO FRANQUISTA DEL ALCÁZAR

El Alcázar de Toledo fue durante el franquismo un templo inexpugnable de la memoria del régimen, quien lo consagró como lugar de memoria.

Debido al éxito de su resistencia numantina, así como a su plasticidad narrativa, el relato sobre el asedio se convirtió desde muy pronto en mito, reviviendo la leyenda de gestas pertenecientes a otros tiempos.

Durante este período se edificó  un relato sobre el asedio que no se agotaba en la visión del pasado, sino que actuaba sobre el presente, consolidando una ideología, sacralizando unos héroes modélicos y ratificando unos valores que se pretendían intemporales.

No debe sorprender que el Alcázar fuese figurado como un montón de ruinas, porque en ellas cristalizaba un relato intenso, emotivo, que fortalecía los lazos de una comunidad identificada con los destellos del pasado que emitía el recinto: Reconquista, época imperial, guerra de la independencia, Escuela de Infantería […]

«Los recuerdos gloriosos de Guzmán el Bueno, de Numancia, de Zaragoza y de Sagunto han reverdecido en la memoria de Castilla Madre, y las naciones extranjeras, que han tenido sus ojos clavados en las torres de aquel coloso de piedra, en cuyas entrañas se defendía por salvar el honor de su Patria un puñado de héroes, han tenido que confesar una vez más, que España vive; y cuando ellas la creían ya envejecida y decrépita a poder de las lacras inyectadas por influencias marxistas venidas de Rusia, la han visto alzarse entre las ruinas de la Numancia contemporánea para decir al mundo que sigue siendo la misma, la que ellas saludaban con respeto cuando el sol se ponía en sus dilatadas fronteras».

LA EPOPEYA DEL ALCÁZAR DE TOLEDO.- Alberto Risco

El Alcázar en la prensa de la época

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